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19 de enero de 2011

Del Leñador de Villademor de la Vega y otros asuntos

De bolsas para churros y otras inquietudes

Villademor de la Vega. Aprovechando las fiestas de la Piedad y San Antón, la Asociación Cultural de esta localidad ha programado un par de eventos culturales que merecen aplauso. El próximo domingo, el grupo Gritsanda nos deleitará con sus canciones. El domingo disfrutamos de Circofrénicos a ritmo de malabares. Lo triste, comprobar que el alcalde, Carlos Ibarrola Dueñas, apodado El Leñador, por lo de la tala de chopos (quienes lo conocen bien afirman que está un paso por delante de la honestidad y la responsabilidad), ni siquiera apareció por allí. También la cultura lo persigue, pero él es más rápido.

Pedazo de alcalde. Alguna vez hemos puesto el acento en la excesiva vulgaridad con la que Rajoy se comunica con la ciudadanía. De su insulsa estancia en León nos quedamos con su frase “pedazo de ciudad necesita pedazo de alcalde”. El lenguaje parece apropiado para un quinceañero a la puerta de un salón recreativo intentando impresionar con su nueva moto a la moza que está rondando: “Pedazo moto, tronca; quédate conmigo”. Si en el Levante blandió tomates al público era de esperar que en León hiciera lo propio con una ristra de morcillas. Pero nos volvió a defraudar.

Los ex. Felipe González mantiene un buen discurso acerca de la gobernanza desde que la economía global entrara en depresión. Por eso decepciona comprobar que ha aceptado desorbitados emolumentos por aconsejar a una gran empresa cómo abrir mercado. De Aznar, al menos, nada esperamos.

Bolsas para churros. No perdamos tiempo analizando la macabra literatura de ETA. Solo les prestaremos atención cuando anuncien dónde y a quién entregan las armas. A la Izquierda Abertzale cabe animarles para que consigan que sus antiguos amigos se multipliquen por cero. O para que condenen la historia de ETA y pidan perdón a las víctimas. Si se cumple alguna de las dos premisas, podrán formar parte del sistema de partidos; entretanto, que sigan haciendo agujeros a esas bolsas, como las que el churrero nos proporciona para una docena, para que sus tutores puedan comunicarse con la sociedad. Y digo yo que con ellas puestas no se debe respirar bien y para el cerebro no es en modo alguno bueno.

Publicado en La Crónica de León el 19 de enero de 2011, página 2
'Ikea, habitáculos diáfanos', fotografía perteneciente al álbum 'La ventana de una lágrima'

28 de octubre de 2009

Amiga del cambio

Lecciones del cambio

En la historia reciente de España solamente hubo un Presidente atacado por más flancos que Zapatero: Suárez. Cuando el Rey le abandonó a su suerte, tenía una larga lista de detractores que hicieron lo imposible por desterrarlo de la escena política: en el ejército, en el clero, en el empresariado y en las viejas elites franquistas; a su izquierda y a su derecha; en el centro y en la periferia. “La mitad de los diputados de UCD se entusiasma cuando oye hablar a Felipe González. Y la otra mitad se entusiasma cuando oye hablar a Manuel Fraga”, sentenció Alfonso Guerra, especialista en devorar adversarios políticos.

El PSOE de Felipe participó de manera irresponsable en el todo vale contra el político que pilotó, con la habilidad de un trilero y los nervios afinados por un relojero suizo, los inicios de la transición desde el régimen autoritario de Franco hacia la democracia. Guerra lo calificó como “tahúr del Mississippi”.

Hoy hace 27 años de la llegada de Felipe al poder. Hasta la irrupción de Aznar, disfrutó de una débil oposición liderada por Fraga, que se entretenía buscando la “mayoría natural” que nunca encontró. En los 90, padeció en sus carnes a feroces adversarios políticos y mediáticos que le hicieron probar la misma medicina que recetó a Suárez.

Aznar accedió al poder en 1996 hablando catalán en la intimidad y euskera en público. La izquierda, que en la primera legislatura del líder conservador mataba el tiempo acuchillándose y poniéndose zancadillas, solo pudo constituirse en alternativa a partir de los errores de Aznar en la segunda.

Una buena amiga y mejor persona nació hoy hace 27 años en Valencia de Don Juan. La pregunta, obligada: ¿Tus padres se alegraron dos veces, una por ti y otra por el cambio? Entre risas me respondió que no sabía qué alegría fue más grande. Felipe llegó al poder gracias a las expectativas que generó en la sociedad y no por la furibunda oposición a la UCD. De Rajoy sabemos que a oposiciones cainitas nadie superará la 2004-2008. Como también sabemos que no es capaz de ilusionar a sus compañeros ni presentar alternativas de gobierno. Vamos, que nunca morará en La Moncloa.

Publicado en La Crónica de León, página 2, 28 de octubre de 2009

14 de octubre de 2009

Felipe González o el espejo de Rajoy

Las barbas de Felipe González

"Y os digo: vamos bien, estamos con fuerza, ganas, ilusión, espíritu deportivo, y un cierto sentido de la indiferencia ante algunas cosas, que nunca viene mal".

Felipe González accedió al poder con la idea fuerza del cambio cuando estallaron los rosales en aquella inusual primavera de octubre del 82. La transformación institucional y social que sufrió España durante sus 14 años de Gobierno fue espectacular. Quizá el mayor logro, y el menos valorado, fue la consumación de la supremacía civil –esto es, la subordinación del poder militar al civil- después de dos siglos de Pavías y Tejeros. A mi juicio, los otros tres: la universalización del sistema sanitario -que ahora intenta importar el Nobel de la paz Obama a la superpotencia militar que preside-, la implementación de las pensiones no contributivas y la obligatoriedad de la educación que multiplicó por cero las cifras de analfabetismo.

Felipe situó al país como un destacado actor en Oriente Próximo, referente en América Latina y procuró cierta ascendencia en el Magreb. Nos hizo ciudadanos de la Unión y lideró el continente cuando Europa estaba gobernada por carismáticos estadistas -conservadores y socialdemócratas como Helmut Kohl o Mitterrand- y no por políticos mediáticos como Sarkozy o delincuentes encantados de haberse conocido como Berlusconi.

‘Filesa’ y otros escándalos de corrupción, que horadaron paulatinamente la imagen de González al mismo tiempo que él los minimizaba, sirvieron a José María Aznar para cimentar su alternativa política con la austeridad en la gestión de los recursos públicos y la erradicación del latrocinio por bandera. Eran los años de la Expo de Sevilla y de las Olimpiadas de Barcelona. Eran los años de Rubio y Roldán.

El legado político de Felipe, a diferencia del que nos dejará Rajoy, merece la pena ser analizado con detalle. Cuanto más sabemos del ‘caso Gürtel’, más debería Rajoy reflexionar sobre el ocaso del primero en el poder y su ‘dulce derrota’ en el 96. La indiferencia le llevará a perder por tercera y última vez las elecciones. Con dulzura o sin ella. Yo en su lugar las pondría a remojar ya.

Publicado en La Crónica de León, miércoles, 14 de octubre de 2009, página 2